martes, 8 de diciembre de 2009

FLIA no es la abreviatura de familia

El escritor finolis levanta sus ojos de sus polvorientos volúmenes un día y se entera que el sábado 28, en la explanada de la Biblioteca Nacional, habrá una jornada-feria del libro independiente y alternativo, cosa que se abrevia FLIA. El alguna vez oyó hablar de eso, probablemente a algún alumno punkcito que más merece ir a una institución de menores que a sus talleres de escritura. Hay un recuerdo que le viene a la boca como el sabor de la magdalena proustiana: también él fue un autor independiente en sus comienzos, allá por la Era del Hielo. Así que concurre a la cita, porque es un día soleado y hay un paisaje bonito, con los aviones continuamente partiendo de Aeroparque. El escritor finolis, digámoslo así, es un romántico.
Nada contrasta más con sus expectativas que llegar a la Feria y encontrarse con un grupos de rocks como Pat Morita y Alvy Singer que le aúllan en sus oídos acostumbrados a la cadencia de Johann Sebastian Bach. La visión de un stand de la FLIA es lo que él menos imagina como stand: son mesas donde alegre y caóticamente se exponen los productos. No obstante, para su sorpresa, el escritor finolis halla en la FLIA un corpus que va desde el chico que editó sus poemas heavy metal y les puso un broche, a los ensayos de Deleuze o las memorias de infancia de Thomas de Quincey. Hay ahí más de 40 editoriales argentinas independientes, entre ellas Colihue, Bajo la Luna, Vox, Mil Botellas, Malón, Las Cuarenta, Caja Negra, La Cebra, Mansalva, Milena Caserola y Eloísa Cartonera. Los expositores cuentan que hacen sus ferias en Capital y el Gran Buenos Aires unas cuatro veces por año. ¿Cómo el escritor finolis, que además de finolis es post-moderno y tiene banda ancha, no se enteró por Internet? El blog es http://feriadellibroindependiente.blogspot.com/ y hay que suscribirse para que te envíen la cadena de emails comunicando. De todos modos, le avisan que la próxima feria será el 5 y 6 de Diciembre en Cooperativa Gráfica Patricios, Av. Patricios 1941, Barracas – La Boca, y él promete ir.
De pronto, el escritor finolis tiene una visión de algo fuera de este mundo: se trata de Horacio González, a la sazón director de la Biblioteca Nacional, comprando libros independientes y cargándolos. Cuando el escritor finolis se acerca respetuosamente a saludarlo, el director le dice: “Ayudáme, tenéme los libros”. El escritor finolis no fue allí como changarín, pero acepta gustoso –de paso relojea qué libros lee el ecléctico y más creativo ensayista argentino.
Durante la primera parte de la tarde, en el subsuelo de la Biblioteca Nacional convive con la feria una maratón de cortos audiovisuales. Al poco rato, alguien avisa que el baño de hombres está inundado porque uno de los expositores se duchó y dejó la canilla sin cerrar. El escritor finolis recuerda un bistrot adonde sirven delikatessen por ahí cerca y que tienen un precioso toilette art nouveau, por si él necesitara hacer uso. Un muchacho pasa entre los feriantes ofreciendo algo cocinado por él mismo: Galletas Locas. El escritor finolis rehúsa horrorizado y temiendo una hepatitis fulminante luego de la ingesta. Además, él se trajo para mordisquear un auténtico bretzel alemán de su barrio.

Estrellas del rocanrol
Entre los sucesos que la FLIA promete, está la charla Hacia Frankfurt 2010 de la que participa Miguel Rep. Como el auditorio ha sido improvisado también en la explanada, la conferencia es prácticamente inaudible porque los grupos de rock están que trinan insultando a las instituciones. El escritor finolis, digámoslo así, tiene ganas de llorar de la jaqueca. Por eso parte, a caminar entre los feriantes y halla a Pipo Lernoud, la leyenda viviente del rock argentino. Lernoud le obsequia su compilación personal de Expreso Imaginario, publicación que él dirigió desde 1976 a 1983, ahora en un cd y con formato PDF. También un libro de poemas, Sin tiempo, sin memoria. El escritor finolis se sienta a leer y se deleita con ¿Qué es un poema si no es entrever,/en la multitud de Maipú y Lavalle,/ que no sabemos realmente quiénes somos,/ adónde vamos? Mientras está sumergido en estos versos de Lernoud, otro evento se precipita. Se trata de la presentación del libro publicado por Milena Caserola, Cuentos alcohólicos de Cristina Civale (escritora, periodista y blogger de Clarín) en el sitio donde antes hablara Miguel Rep con un micrófono, sin poder ser escuchado y ahora la cosa está peor, porque saltó una fase y ni siquiera habrá micrófono. Civale, no se amedrenta. Verdadera show woman, acerca sillas y mesas y mientras sirve malbec en vasitos de plástico pregunta: De los presentes, ¿quién vino por mi libro y quién por el alcohol? Al escritor finolis le recuerda a Celia Cruz cuando al acabar sus shows preguntaba cuántos cubanos habían ido a verla y les agradecía porque ellos la habían hecho una estrella. La autora, durante su presentación, cuenta por qué después de haber pasado por grandes sellos, elige publicar de forma independiente. Porque así tiene llegada a otro público, con ediciones más económicas, escribiendo aquello que ella tiene ganas y no lo que le requiere el mercado. Emocionado hasta las lágrimas, el escritor finolis, aplaude.

Copyleft
Los mayores intríngulis respecto de la edición independiente, se cuecen alrededor del concepto de copyleft. Se trata de una contrapartida del copyright que aboga por LIBERTAD DE USO - LIBERTAD DE MODIFICACION - LIBERTAD DE COPIA y si bien suenan a libertades justas y anarquistas, atentan contra la propiedad intelectual. Así como el copyright se reserva y protege todos los derechos del autor, el copyleft se reserva todos los perjuicios. Los objetivos del copyleft tal vez sean nobles, democráticos y universales: todos los objetos culturales deberían pertenecer a todo el mundo de manera asequible y gratuita. La pregunta que al escritor finolis le asalta es si habrá un futuro posible para un escritor, si las leyes que protegen su trabajo quedan sin efecto. ¿Acabará de desaparecer la literatura como lo hizo la alquimia, la cetrería o la granadina? Mientras esta pregunta lo atenaza y lo lleva al borde del pánico, la Orquesta Artística Libertad suena a todo lo que da en la Biblioteca Nacional vivando canciones de la Guerra Civil como Bella Ciao o No pasarán. Pero de pronto, mientras el cantor lanza Viva la Quinta Brigada/ que nos cubrirá de gloria, un grupo de ancianas que se juntó alrededor –abuelas de los editores o escritoras ellas- corean: Ay, Carmela. El escritor finolis se jura que irá a la próxima feria y camino de su casa, para y se come un pancho de pie. El arte está donde uno lo quiera buscar, se dice y embadurna la salchicha con más mostaza.

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